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Tiempo de revelado

Algo misterioso me desarraigaba del momento presente, me llevaba a la deriva por la región de la nostalgia, los recuerdos, la melancolía, de envejecer… buscando la respuesta navegué desde el exterior al interior de mi cuerpo, de mi mente, me aproximé a mí misma a través de la piel, las cicatrices, las arrugas, enfrentándome frontalmente a su cruda representación de la realidad, hasta que se volvieron tan cercanas que se convirtieron en casi una abstracción física y mental. Penetré hasta los huesos, hasta el alma. Intenté ver con ojos diferentes mi cuerpo, mis memorias de médica y fotógrafa, en fin, transformarlas en inspiración intentando formar una metáfora ente mi identidad y el paso del tiempo

Sinopsis de la obra. Se trata de una obra de 20 imágenes en blanco y negro con técnica análoga que representan el acercamiento a mi cuerpo enfrentando el proceso de envejecimiento, utilizando imágenes en tomas muy cerradas de partes de mi cuerpo, que muestran claramente manchas, arrugas y marcas del paso del tiempo, que combino con cirugías, radiografías y estudios médicos, así como fotos antiguas que me permitieron acercarme a través de mi trabajo como médica y como fotógrafa a recrear momentos y lugares  del pasado y unirnos a los del presente para entender mi vida hasta hoy en su compleja totalidad, tanto física como emocional e intelectualmente.

Son más los muertos que los vivos

 

La muerte nos iguala a todos. Estas fotografías las he tomado durante algunos viajes, India, Moscú, Tokio, Cambodia, Alaska, Saranak Lake, Boston, Nueva York, Phoenix; en México: Campeche y Oaxaca. Los cementerios varían en formas y modos, a través del mundo. En México son muy floridos y llenos de color, porque aquí, la muerte es una gran fiesta, y el 2 de noviembre se celebra la vida que fue; los cementerios se llenan de familias, flores, comida y música.

En otros lugares del mundo son más sobrios, pero en todos, se respira la paz de los sepulcros. Pidiendo prestadas frases a Jiménez, Cortázar, Aude, Calvino, muestro los lugares de reposo por los países en que he viajado, en donde a veces se recuerda a los muertos, pero muchas veces se les olvida.

Hablar de la muerte es siempre nostálgico, melancólico, evoca soledad.

Cementerios del mundo, siempre bellos, pacíficos, nostálgicos

Me sorprendo imaginando lo indecible de la muerte. Fluyo en las palabras que la nombran. Penetro en ella, en la muerte misma, como si se tratara de un espacio para habitar.

No encuentra reposo ni en el frío, ni en el nombre ni en el doble…

Detente, instante, eres tan hermoso, pensaba mientras te miraba. Pero ahora que me has abandonado, me pregunto ¿a dónde va la vida cuando se detiene?

Paren todos los relojes, corten los teléfonos,
impidan que el perro ladre,
callen los pianos y, con un apagado tamborileo,
muestren el ataúd, dejen que las plañideras se acerquen.
Que los aviones hagan círculos, gimoteando sobre nosotros,
garabateando por el cielo el mensaje: él ha muerto,

No puedo poseer ciertos aromas: el profundo olor a nostalgia que tienen los otoños y el íntimo, silencioso, cálido olor de algunos cuerpos que ya no están

Uno llega a un momento de la vida en que la gente que ha conocido son más los muertos que los vivos…